miércoles, enero 31, 2007

Contra la gratuidad dañina



Sólo contarles que hace unos días emprendo una acción matinal: camino al tren que me lleva al trabajo voy recogiendo periódicos gratuitos, los metro, 20minutos, qué, adn, antes los leia y los dejaba para otros, ahora los estrujo y los tiro a la basura o al container. Los recojo de los estantes del vagon, les pido a los repartidores que estan con los carros a la puerta del metro, les pido 3, 4, 5, hoy me tope con una pila abandonada por un repartidor con la que no supe que hacer, en fin, me pongo como una posesa y por lo menos sé que hoy imposibilite la lectura de más o menos 30 ejemplares de los pasquines de mierda, o sea 60 o 90 lectores afectados, no esta mal y da mucho placer, digo, por si andan por el centro a las 9 de lamañana.
AD.

sábado, enero 27, 2007

¿Digna? ¿Digna cómo?

Toda la historia de la arquitectura y de la ciudad, sobre todo del siglo 20, es un muestrario de intentos fracasados la mayoría de ellos, de buscar, probar, inventar modelos de viviendas sociales y ciudades planificadas. Todavía los concursos de viviendas de protección oficial del Incasol, de la Generalitat, se siguen presentando a los jóvenes arquitectos como la posibilidad de hacer experiencias novedosas sobre el asunto, en los mismos términos en que se planteó en los años 20/30/40 (una vez acabadas las guerras, y teniendo por delante que reconstruir las ciudades).

Pero si hay un "problema" para el que la creatividad, la batería de ordenanzas, la capacidad de planificación, la industria de la construcción, de la prefabricación, los nuevos códigos técnicos, las artes del bien habitar, la composición estética, etc., ya no forman parte de la mejor y económicamente más razonable respuesta posible, ese es el de la puta casa.

Inabordable, completamente en crisis, ya fuera de toda ley, tomado por la mafia. La reivindicación que pueda hacerse no tiene marco, no hay nada que pedir a ningún interlocutor.

¿Cuál vivienda? ¿Digna? Digna ¿cómo? ¿Dónde digna? ¿Cuál recipiente para vivir cómo, con quienes? ¿En qué ciudades?

Y el problema, tal como es de profundo se nos esta presentando, puro conflicto lleno de matices.


Entonces por un lado están las manis de la vivienda, y la politización que parece suceder al ritmo mismo de la manifestación en la calle, comparable al 13M. Y por otro ramas, que se abren, se despliegan, se cruzan, por ejemplo: el forat, si pones la mirada ahí, todo lo que dice el Forat acerca de con cuanta autonomía se esta permitido vivir la ciudad y como se traduce eso al espacio vital, con el parque autogestionado secándose, los policías dentro meando en las macetas, el espacio vallado, los vecinos moviéndose como si se tratara de un lugar ajeno. O la calle Robadors y la población pobre del chino (ver De nens), o en Poble Nou que se han cargado una importante coordinación entre colectivos (muchos de ellos ya no de pobres sino de profesionales, como historiadores, arquitectos, etc. que hicieron el trabajo de documentación del patrimonio de arquitectura industrial...), o en todos los procesos de participación vecinal abiertos por el ayuntamiento y fraudulentos hasta la insolencia...todo movimiento hacia la pura reivindicación es ingenuo, toda resistencia es inútil, y así es como los movimientos vecinales parecen estar hoy en crisis, medio disueltos, aburridos.


Ya se ha demostrado que otra respuesta-solución-alternativa de parte del estado que la impunidad y la represión no habrá. Por eso, pensando en el ida y vuelta del asunto, la radicalización será inevitable si sucede que todos los conflictos que sobrevivan se enhebren entre sí, y entonces el "proceso interno" coincidirá con la impotencia ya total de intentar corregir las políticas hacia la vivienda y la ciudad desde los movimientos sociales, digamos dentro del "modelo clásico", y el reconocimiento de que es imposible pensarlo como hasta ahora.

Ni idea como continuará el asunto, pero ha aparecido en la calle un problema de una magnitud otra, para el que no hay alternativa posible, por lo menos mientras se mantenga este estado de cosas, y que, casi mas que ningún otro define nuestra vida.


Por eso, mas allá de que sea gracioso, los chilenos de la calle Urgell plantan la bandera porque están sitiados, en guerra, y es absurdo pero es cierto que esa es la dimensión.

En fin, como hay que poner la V pongo la del Vaso medio lleno, pero en la parte de arriba, como los de Solano.

A.D.

Crítica global y empatía


Extracto del artículo:

a) En el capitalismo global (máxima interconexión entre lo económico, lo político y lo social) no hay alternativa verdadera a ningún problema.

b) Cualquier solución a un problema pasa por la destrucción de todo el sistema.

c) La crítica al sistema, por tanto, es una crítica global.

d) Los procesos de politización hoy apuntan más a una crítica de las formas de vida que a una reivindicación.

Dicho esto, el ejemplo de las banlieus es pertinente porque su reivindicación hubiese sido del estilo: salario garantizado, casa, fuera la policía del espacio público, etc... Para eso no hay solución. Quemando los coches, uno de los símbolos de esta civilización, hacen su crítica global. Luego el Estado restaura el orden y pone parches (ayudas económicas,...) y destruye las "alianzas": árabes/no árabes, criminalización de los padres y hermanas de los violentos...

Pues bien, a eso que se le llama "las alianzas" hoy podríamos emparentarlo con la figura del afectado. En la movilizaciones del 11-M, Cromagnon,... hay una conexión con "lo común" que une a los afectados directamente con una parte de la población, por empatía, ponerse en el lugar del otro: es el comienzo de una posible politización. Hoy mismo, por ejemplo, en el accidente del gas de Cornellá te quedas un poco" tocado" con la muerte de esa niña de 2 años cuando piensas en sus padres. Ese elemento empático crea efectos de comunidad que en un movimiento de vaivén quizá con el tiempo se diluyan.

En el caso de V de vivienda, su diferencia es que esta empatía persiste en el tiempo y crea una sensación de afectado permanente en la población (por no decir "la sociedad"):

-Padres que dicen "mi hijo solo tendrá piso cuando yo me muera" o "trabajará para comer y no tendrá casa" o viceversa.

-El movimiento dice:" No tendrás casa en tu puta vida", es la crítica global.

La vivienda como el salario, son signos de autonomía para la gente. Con el salario puedes trapichear, precarizarte, trabajar hasta el límite de lo inhumano. Pero con la vivienda ya no hay solución. El Estado en épocas anteriores taponó el problema construyendo viviendas baratas y viviendas protegidas para eliminar el problema de la autoconstrucción (barraquismo). Era una forma de atajar la gestión espontánea y autoorganizada del suelo (algo parecido a lo que es hoy la okupacion).

Pero hoy el capitalismo global ha puesto en la cadena de mando del valor añadido el sector de la construcción o inmobiliario como una industria motriz; imaginad la tajada sólo de la reconstrucción del Líbano e Irak. Con este sector no se puede hacer beneficencia. Alargarán las hipotecas hasta tres o más generaciones si es preciso, a menos que...

PD. Con lo del frío se ha puesto en marcha la acogida de los sin techo y una mujer de este colectivo se negaba a ir al albergue porque "no soporto los cerrados" (sic). Ahí está su crítica global.

viernes, enero 26, 2007

HACIA LA LEJANIA


HACIA LA LEJANIA

Mudez, de nuevo, espaciosa,una casa-:
ven, tu debes morar.

Horas, malditamente bien escalonadas: alcanzable
el sagrado.
Mas cortante que nunca el aire restante: tu debes respirar,
respirar y ser tú.

Paul Celan.