jueves, junio 09, 2011

Reflexiones acerca del 15M


TONI NEGRI -04 / 06 / 2011

En estas últimas semanas, he estado por el trabajo en España. Naturalmente, he prestado atención a los "indignados", he atravesado algunas calles y acampadas, he discutido con muchos compañeros. ¿Quiénes son los “indignados "? No pretendo responderlo -hay docenas de historias que fácilmente pueden hacerlo. Cito aquí sólo algunas notas.

¿Quiénes son los “indignados ".

Democracia Real, Ya nace dos meses antes del 15 de mayo. Es una asociación de activistas informáticos, menos radical pero tan eficaz como Anonymous. Ya se habían manifestado contra la ley Sinde que castiga la piratería en Internet en enero de 2011 y desarrollaron un discurso y una lucha contra la firma de ese acuerdo, decidido por PP y PSOE (derecha yizquierda), y bendecido por el vicepresidente estadounidense Biden. En consecuencia, la asociación fomenta el rechazo del voto: "¡no les votes!", y desarrolla un discurso sobre el sistema representativo español, contra el bipartidismo por una nueva ley electoral proporcional, destinada a favorecer el pluralismo y la equidad.

Otro grupo interesante es V de Vivienda. Es un movimiento de lucha sobre la vivienda iniciado en el 2005 (“por una vivienda digna"), desarrollándose sobre todo en red cuando estalla la burbuja inmobiliaria, que produce auténticos "enjambres" con fuertes protestas pero que inicialmente luchan por establecer un impacto político.

Un tercer movimiento es el de "hipotecados. Nace en Barcelona y constituye una plataforma de ayuda mutua entre las familias y los individuos que por hipoteca o préstamo bancario o desalojo privado son expulsados ​​de sus hogares. La comunicación mediática de este grupo es particularmente demandada, y su competencia ha sido importante para las luchas y la construcción de la 15M.

Un cuarto grupo está formado por las distintas asambleas y colectivos del cognitariado urbano. Estos grupos no tienen perfiles militantes consolidados, se trata fundamentalmente de una izquierda intelectual que produce protestas y coopera en red, asumiendo posiciones radicales contra la precariedad y la incertidumbre del trabajo, así como contra los bajos salarios. Son grupos de trabajo inmaterial desarrollados "dentro y contra" la crisis.

Desde hace algún tiempo, sobre todo desde abril de este año, también aparece en escena una red de "izquierda autónoma", mayoritariamente vinculada políticamente a Izquierda Unida, “Juventud sin futuro”. El nombre lo dice todo. Esta organización comienza una amplia agitación, con una importante capacidad para aprovechar los titulares periodísticos convocando una manifestación el 7 de abril. Es un antecedente importante porque del 7 de abril al 15 de mayo el anuncio de una “gran manifestación” se propagará por la red como un virus.

¿Quiénes son, además de estos movimientos, las personas que se reúnen el 15 de mayo en las calles de España? Hay dos componentes principales. El primero es esencialmente la clase media empobrecida, empleados abocados al desempleo, propietarios de pequeñas empresas en crisis, profesionales que son rechazados por las empresas, trabajadores autónomos afectados recientemente por la crisis o acosados por Hacienda a los que acompañan ciudadanos indigentes expulsado de su vivienda o que no la pueden conseguir. Un segundo componente, frecuentemente mayoritario en las acampadas, es el del cognotariado metropolitano, trabajadores cognitivos e informáticos, precarios del sector servicios y de todo tipo de actividad inmaterial, estudiantes y jóvenes sin futuro. Algunos inmigrantes están presentes en las manifestaciones y se expresan en las asambleas. En el movimiento son muchas las mujeres que participan en los debates y sobre todo en la dirección de la organización de los campamentos. Estos sujetos constituyen un movimiento que no es identitario, no es un simple movimiento de solidaridad, todo el mundo habla en primera persona: es un movimiento contra la crisis y la pobreza que atraviesa la clase media (en un sentido amplio).

Indignados. Los medios de comunicación imponen este nombre, tomado del folleto de Hessel. En la imposición de este nombre, el movimiento ha reconocido inmediatamente un intento de reducirlo a la protesta moral y relegarlo a un terreno no-político (con la amenaza implícita de ser reprimidos si actuasen políticamente). El movimiento ha respondido por partida doble: de inmediato, pacíficamente; y luego, practicando el "rechazo a la violencia", teorizado y proclamado como “rechazo del miedo”. Este es un factor importante y constante en la constitución y mantenimiento del movimiento. Refleja la conciencia de que si se tiene miedo, se está dispuesto a responder violentamente a la violencia; de que el gobierno tratará ahora de infundir el miedo (un gesto hobbesiano) para provocar una respuesta tan violenta como empobrecedora para legitimar la represión. La respuesta no-violenta del movimiento ha permitido una aceleración extraordinaria, una gran expansión (metrópolis, ciudades, pueblos), su aparición como un "evento" incontenible.

El lenguaje del movimiento es simple, popular pero no populista. Ha sido sugerido sobre todo por Democracia Real, Ya: "No somos mercancía en manos de políticos y banqueros". El lenguaje es filtrado por las redes y por la increíble cantidad de comunicaciones, enlaces, webs y foros en Facebook, Twitter, etc. Que, en una democracia real el poder sea interacción –lo que implica la disolución de toda autonomía de lo político- constituye la clave del lenguaje del movimiento. A esto se añade la crítica de la constitución democrática y los tres poderes (legislativo, ejecutivo, judicial), porque ya no se corresponden con las funciones para las que fueron constituidos. La dimensión pública del Estado, cuando no es atravesada por la participación de los ciudadanos, ya no puede ser considerada legítima. En las formas en las que existe, lo público es simplemente una superestructura del sector privado. Por lo tanto, se requiere un nuevo poder constituyente para la construcción del común. ¿Se puede decir más claramente que el movimiento de los indignados es un movimiento radicalmente constituyente?

Por tanto, aquí se propone un nuevo modelo de representación. Por un lado, las redes, por otro las asambleas. Desde las asambleas en las plazas de las ciudades se desciende “en red" a las asambleas locales en los barrios y, después, a las pequeñas ciudades y pueblos. El retorno es igual de rápido y veloz. La base de la organización de las asambleas –desde la base-es por lo tanto la vía y la estructura de la "democracia real" más allá de la representación. La red proporciona una temporalidad inmediata y en la organización/difusión espacial (cuando los tiempos son más largos) las asambleas deciden la institucionalización del movimiento.

El 15M parece brotar de la nada. No es cierto: más allá de la actividad de los grupos, más allá de la casualidad (latente y perversa) de la crisis, pueden rastrearse en el movimiento acumulaciones, sedimentaciones, cambios en la duración.

Para empezar, hay similitudes importantes con lo que había sucedido en mayo de 2004, cuando el "movimiento contra la guerra" se rebeló contra Aznar en los días previos a las elecciones generales, en protesta por la atribución a ETA de los atentados terroristas de la estación de Atocha. También entonces se produjo un enorme enjambre, convocado a través de los "móviles", que transformó radicalmente el ambiente electoral y favoreció la victoria electoral del socialista Zapatero: la llamada "comuna de Madrid."

Hoy, no existe esa enorme tensión, aquel gran miedo, aquella violencia, que entonces atravesaba los movimientos. Hoy en día existe un mayor sentido de la propia fuerza y una mayor madurez. Por otra parte, Zapatero respondió entonces al movimiento y propuso una vez más una posibilidad de representación política -pronto se reveló un engaño, tanto más insultante porque fue una traición. Ahora ya no queda ninguna posibilidad de reforma sino que se tiene la conciencia de la imposibilidad de modificar el sistema. Se tiene la percepción (sobre todo después de los resultados electorales desastrosos para los socialistas y en referencia al gran impacto de la abstención -alrededor del 50%) que el movimiento hace y deshace los gobiernos pero con un imaginario cambiado, ya que –se piensa- ninguna hegemonía de partido puede hoy corresponder al movimiento. "No nos representan". El sistema constitucional está en crisis.

La continuidad también se puede registrar en referencia a las formas organizativas del movimiento.La configuración material de las acampadas retoman las formas de lucha de los trabajadores de Sintel que durante meses acamparon en el centro de Madrid. La forma de la “acampada” se toma de la lucha obrera. Esto muestra cómo la conexión de los movimientosrepresenta hoy un pasaje esencial en la producción de las luchas. Aunque las organizaciones oficiales del movimiento obrero (sindicatos y partidos) se mantienen fuera del movimiento, la experiencia de las luchas obreras es comprendida y desarrollada.

Sólo a partir de esta puntualización vale la pena mencionar otro elemento fundamental de este 15M: el "republicanismo" implícito, el recuerdo nostálgico pero radical de 1936. Toda la historia de la España moderna es la que está aquí puesta en cuestión contra una gobernabilidad capitalista y clerical, reaccionaria y represiva, liberal y reformista, que no tiene comparación en otros países europeos.

Todo esto ayuda a comprender la dinámica organizativa de este movimiento. Nace de una maduración capilar, sobre una dimensión microsocial, completamente voluntarista. Hay un máximo de cooperación, que no se produce por individuos ni grupos sino organizada por "todos juntos". Incluso la elaboración teórica es colectiva. En las asambleas todos tienen derecho a hablar. El nivel del debate es muy desigual pero a menudo rico en intervenciones competentes y eficaces. Parece increíble pero aquí se dan formidables experiencias innovadoras, tanto en el terreno de la cooperación organizativa como en el de la elaboración teórica -experiencias de ninguna manera repetitivas, burocráticas, inútiles. Hay una madurezgeneral que ha desarrollado sus competencias -pero, sobre todo, que ha evitado confrontaciones dogmáticas y sectarias. Los que ya estaban organizados en grupos no han sido excluidos sino involucrados en el "todos juntos". No hay necesidad de un "savoir faire" político particular en este movimiento sino de competencia y capacidad de proyecto.

Los dos procesos organizativos fundamentales que se integran aquí son, por tanto, el de lacomunicación en red (que permite la articulación de la centralización y la descentralización territorial) y el de la intersección de los componentes sociales (que permite la recomposición programática del proletariado social).

Teniendo en cuenta estas características de la recomposición (de los movimientos y de los programas) se comprende también la afirmación de un espíritu constituyente que evita amalgamas políticamente contradictorias (por ejemplo, entre grupos y organizaciones que intenten afirmar su hegemonía sobre otros) y que, por tanto, no produce entusiasmos sectarios o puramente movimentistas. Los indignados hablan entre ellos, en las asambleas o en la red, de programas, de acciones, de plazos, de problemas concretos que hay que resolver... El espíritu constituyente predomina aquí. "Todos Juntos" -aquí se construye el común.

Se ha creado una organización de alimentación totalmente horizontal, con su cocina y servicio de limpieza en el campamento, con un centro informático e informativo, con horarios de asamblea, decisiones, actividades, comisiones jurídicas y médicos "no a las drogas", etc...

¿Cuáles son los mecanismos de decisión en este movimiento? La democracia directa, por tanto las decisiones tomadas en asamblea y la temporalidad (breve) de las funciones de representación (portavoces). Sabemos que tomar una decisión en estas condiciones requiere mucho tiempo y que el proceso a menudo tiene que sufrir los efectos de una discusión caótica. Sin embargo, ello no impide llegar a través de la designación de "portavoces" (cambian todos los días), a la toma de decisiones, a la comunicación pública con legitimidad y consenso. La decisión o la discusión que se produce, es depositada/archivada en el sitio informático del movimiento. Este proceso es, en paralelo, una réplica y una verificación en red. Se pone así en marcha una estructura policéntrica de decisión y, si en las asambleas las decisiones exigen mucho tiempo, su verificación en la red es rapidísima.

Este proceso constituye una novedad radical con respecto a la experiencia de los movimientos más recientes (Seattle, Génova, etc.) cuando las decisiones colectivas difícilmente conseguían sintetizar puntualmente los comportamientos y la urgencia de los eventos con la continuidad y la extensión de la iniciativa... Por no hablar de su institucionalización.

Como ya hemos dicho el movimiento surgió desde las manifestaciones de los grupos, de un período experimental de movilizaciones rápidas, de la repetición de acciones flash: y finalmente, en relación con las grandes manifestaciones, la decisión de acampar. La acampada y la consolidación de la modalidad asamblearia que la acompañan, representan, por tanto, una relativa ruptura/discontinuidad con el modelo de decisión en red. Tanto más que en los campamentos la composición social se complica y, junto a los sujetos mencionados, también hay sectores marginales del proletariado (cognitivo y no- cognitivo): desempleados, inmigrantes, "hyppies" y pequeños-burgueses desesperados... Todo esto puede crear problemas si no se soluciona fácilmente, pero no hay que dramatizar, y no han roto los procesos de organización y toma de decisiones. Otra prueba del "sentido común" de este movimiento.

Los puntos programáticos discutidos en las asambleas y proseguidos en la red, siempre resumidos en los documentos, son básicamente los siguientes:

Empleo precario. Se pide trabajo y/o ingresos para todos. La discusión no implica ideologías o prejuicios "laboristas" (los sindicatos están excluidos, tanto UGT y CCOO, así como las fuerzas políticas): decir "trabajo para todos" quiere decir "ingresos para todos." El tema de la renta universal es muy difuso. Se convierte en dominante cuando los trabajadores autónomos de segunda generación son mayoría en las asambleas. Además: reducción de la jornada laboral, jubilación a los 65 años, seguridad del empleo y ayudas a los parados, etc...

Derecho a la vivienda. Expropiación del stock de casas sin vender y su transferencia al mercado público de alquiler. Plan para la cancelación de las hipotecas, etc...

Fiscalidad. La crítica del desigualdad reparto de la renta, tanto de los trabajadores independientes como dependientes, por las autoridades fiscales es muy fuerte. Aumento de los impuestos sobre las grandes fortunas y bancos. Relanzamiento del impuesto sobre el Patrimonio. Control real y efectivo de la evasión fiscal y la fuga de capitales a los paraísos fiscales. Pero la discusión se dirige principalmente contra los bancos, contra de las estructuras financieras, etc... Prohibición de toda inyección de capital a los bancos responsables de la crisis. Control social de los bancos. Sanciones para los movimientos especulativos y la mala praxis bancaria, etc. El concepto fundamental expresado en las asambleas es que hay una gran riqueza social, de la que se apropian las autoridades fiscales y los bancos. Las operaciones bancarias actuales son culpables de usura y arrogancia. Se pide la generalización de la tasa Tobin.

Sistema electoral. La solicitud de modificación de la ley electoral y las reglas de representación ha asumido un tono de urgencia. Se considera que el sistema bipartidista español es intolerable, que las dos grandes fuerzas parlamentarias son igualmente corruptas y responsables de la crisis. Por tanto, se pide que el sistema electoral se modifique proporcionalmente y una propuesta de un referéndum sobre esta cuestión se ha puesto ya en marcha (500.000 firmas). Por otra parte, sobre la libertad de los ciudadanos y la democracia participativa: no al control de Internet y la abolición de la ley Sinde, generalización del método de consulta, etc...

Sistema judicial. Se considera por completo en manos de los políticos y banqueros, incapaz de perseguir la corrupción y, sobre todo, corregir los defectos de la representación y dotar de sentido igualitario el sistema jurídico. Cuando se habla de la justicia, se contrapone a la corrupción política un discurso sobre la dignidad -no desde un moralismo pequeño-burgués sino desde un fuerte sentimiento de autonomía ética y política.

Servicios públicos. Reorganización de la sanidad pública. Contratación de profesores para garantizar una ratio adecuada de alumnos por aula y grupos de apoyo escolar. Gratuidad de la enseñanza universitaria. Financiación pública de la investigación para garantizar su independencia. Transporte público de calidad y ecológicamente sostenible. Constitución de redes de control local para los servicios municipales, etc...

Algunos temas no aparecen en las asambleas. Lo "nacional" en primer lugar -es decir, no hay enfrentamientos entre las distintas nacionalidades (algo asiduo en el debate político español), hablándose en todos las lenguas, castellano, vasco, catalán, etc... Este es un elemento muy importante en la experiencia de los campamentos. Otros temas inexistentes son el de Europa y, en parte, el de la guerra (sí se protesta contra los gastos militares del gobierno). La ausencia de debate sobre estos temas es bastante extraña, pero corresponde a la falta de información y a la ambigüedad existente respecto a la cuestión europea y la Alianza Atlántica.

¿En qué puede devenir este movimiento desde una perspectiva a largo plazo? ¿Puede constituirse un contra-poder permanente y organizarse como poder constituyente. Es difícil predecir cuáles serán los pasos del movimiento, si organiza una especie de doble poder,o bien desarrolla un poder constituyente que intente penetrar y transformar las estructuras del Estado. Lo que es seguro es que, dentro de la práctica de toma la plaza contra el gobierno, aparece positivamente el proyecto de una regeneración republicana: la República frente al Estado, tal y como en la tradición española (antes y durante la Guerra Civil), este proyecto se ha vivido. Hay que tener en cuenta que en España, treinta años después del fin del régimen franquista, todavía falta una crítica del fascismo, hay todavía una demanda de la continuidad de la derecha conservadora y financiera con el régimen de Franco. Esto significa que el movimiento -incluso y especialmente en su actual éxodo- se sitúa radicalmente a la izquierda, pero desde luego fuera de la izquierda que está representada por Zapatero -cuya acción política siempre ha consistido en una gestión del capital. El 15M no se opone a la política en general sino al sistema de partidos.

Como se ha mencionado, se habla poco de Europa en las acampadas. Sin embargo, la necesidad de un relais europeo, de una adquisición de una dimensión continental de la discusión política es particularmente evidente.

¿Qué pasará con el movimiento a corto plazo? Hay tres posibilidades a tener en cuenta. La primera es el de un agotamiento por frustración; la segunda es la de una radicalización grupal. Y la tercera es la de una reterritorialización estable, en los barrios, en la sociedad con una capacidad de movilización continua. Parece que los manifestantes quieren federarse en un movimiento socio-político, específico de cada región y una auto-administración a nivel territorial. Cada 15 de mes, los grupos territoriales se pondrían de acuerdo sobre una plataforma de reivindicaciones y un calendario de movilizaciones. Sería una continuidad del movimiento al menos hasta las elecciones generales del año próximo. Queda por saber si el apoyo de la gente se mantendrá tan sólido a corto plazo. Esto dependerá en parte de la conducta de las autoridades: si reprimen el movimiento, la solidaridad manifestada debería reforzarse. De todas las maneras, los problemas fundamentales que quedan abiertos en este momento son principalmente los relacionados con la reterritorialización del movimiento y la construcción de una red europea.

traducido por nemoniente


viernes, junio 03, 2011

Desbordar las plazas. Una estrategia de objetivos



1) El movimiento del 15-M que se ha desplegado durante estos días supone el fin de una larga etapa de obediencia y sumisión. Tomar las plazas ha sido el gesto radical que – repetido en tantas ciudades - nos ha permitido lanzar el grito colectivo de “Basta ya. Queremos vivir”. Hemos empezado a perder el miedo. Juntas hemos atravesado la impotencia y la soledad.

2) Hemos aprendido a organizarnos, a tomar decisiones colectivamente, a vivir en la calle y que la calle viviera en nosotras. La inteligencia colectiva ha sido prodigiosa ya que ha permitido llevar adelante lo que parecía imposible: crear otro mundo dentro pero también contra este mundo hecho de miseria moral y económica. Hemos sabido autoorganizar un agujero negro ininteligible para el poder y que por eso teme. El poder teme todo lo que no puede entender, y por lo tanto, controlar.

3) La novedad fundamental de nuestro movimiento es que no se construye sobre la sociedad-fábrica sino que nace al juntarse y compartirse el malestar de cada una. No vamos a la plaza tomada en tanto que trabajadores, ciudadanos… sino que allí dejamos atrás toda identidad. Somos más que en ningún otro lugar cada una de nosotras mismas, y a la vez, somos las singularidades de una fuerza del anonimato, de una fuerza de vida que apunta más allá de lo que hay.

4) El nosotros que se ha formado no preexistía, no estaba latente, sino que ha surgido en el mismo momento que hemos tomado las plazas. Por esto es un nosotros abierto, abierto a todo el que quiere entrar y formar parte de él. En la plaza hemos aprendido a conjugar el verbo politizar, y el propio espacio ha sido lo que ha permitido la articulación de las diferentes politizaciones que se dan necesariamente divididas en el tiempo. El rumor de fondo que el poder quería acallar ha emergido. Nosotros somos los rostros de este rumor que ha terminado con el silencio del cementerio.

5) Tomar las plazas significa antes que nada tomar la palabra. Pero la palabra, el discurso no es tanto lo que se dice como lo que se hace. En las plazas tomadas lo más importante es lo que se hace y cómo se hace. Esto es cierto y ha sido así. Ocurre, sin embargo, que poco a poco la potencia que nos daba un modo de funcionar (comisiones, subcomisiones, consenso…) se ha ido convirtiendo en un auténtico freno. Por un lado, una organización tan subdividida si bien puede ser eficaz introduce una dispersión creciente, una pérdida de los contenidos esenciales, y sobre todo, una profunda arbitrariedad que acaba por ser paralizante. Por otro lado, el consenso tiene que ser un medio pero jamás un objetivo en sí mismo, de lo contrario decisiones políticas inaplazables no pueden tomarse. El estar juntos no puede medirse en unidades de consenso.

6) Ahora el problema fundamental es cómo continuar el movimiento que ha empezado. Porque hay algo que día a día estamos comprobando: si no avanzamos hacia adelante, necesariamente retrocedemos. Y eso es así porque la posición que hemos levantado al tomar las plazas se ve minada, tanto por el retorno a un primer plano de las opciones personales, es decir, de un proliferar de intereses completamente subjetivos que habíamos conseguido soslayar, como por la campaña de difamación (“el 15 M está degradando”, “perjudican a otros”…) orquestada mediante los medios de comunicación oficiales.

7) El problema no es si abandonamos la plaza o no. El problema es cómo seguimos adelante con un movimiento que ha sido el más importante de los últimos años y que seguramente abrirá un ciclo de luchas. En la plaza de Catalunya hemos gritado muchas veces “Aquí empieza la revolución”. Quizás deberíamos tomarnos en serio estas palabras. Cuando afirmamos “no somos mercancías”, “nadie nos representa” u otras frases parecidas estamos construyendo un discurso revolucionario que socava lo esencial de este sistema.
El problema no es si abandonamos la plaza o no. El problema es si nos atrevemos a pasar de indignados a revolucionarios.

8) Como indignados sabíamos que había que atacar antes que nadie a los políticos y a los banqueros. Esta intuición era acertada especialmente por lo que hace referencia a los primeros. El subsistema político que funciona con el código gobierno/oposición es muy fácil de atacar. Basta que afirmemos de modo consecuente “nadie nos representa” y cortocircuitamos uno de los códigos fundamentales que organizan la realidad. No en vano la deslegitimación del Estado de los partidos ha crecido. En cambio no hemos conseguido erosionar el código tener dinero/no tener dinero que rige el subsistema económico. Ni por supuesto hemos sabido hacer frente a la crisis y al uso de la crisis como modo de gobierno.

9) Por esta razón el movimiento de la “toma de plazas” está abocado a tener que dar un salto ya que de lo contrario, o nos quedamos dentro de una burbuja autocomplaciente hecha de opciones personales o la deslegitimación de la política por sí sola no llegará nunca a abrir otro mundo. Hay que atacar toda la realidad, esta realidad toda enteramente capitalista en la que nos ahogamos. Dar un salto quiere decir, pues, atrevernos a ser revolucionarias. Más exactamente. Atrevernos a imaginar qué significa ser revolucionarias hoy día.

10) El problema no es si abandonamos la plaza o no. El problema es cómo desbordamos la plaza, y para ello tenemos que pensar ya no sólo como indignados sino como revolucionarios. Frente a una realidad (capitalista) que es esencialmente despolitizadora porque reconduce el conflicto y esconde al enemigo, porque aumenta incesantemente sus dimensiones con el fin de que la obviedad se imponga, el único camino es la defensa de la politización: “cuando nada es político, todo es politizable”. Desbordar la plaza es conjugar colectivamente el verbo politizar, y para ello tenemos que inventar una articulación de dispositivos que ya hemos empezado a emplear: enjambres cibernéticos, asambleas generales y de barrio, comisiones diversas…

11) De la misma manera que somos un nosotros que no se puede subsumir en un espacio público no estatal – somos una asamblea general, un grupo en fusión, un pueblo nómada, un mundo hecho de singularidades - la organización que organice el desbordamiento tiene que ser también una articulación compleja de dispositivos. La fuerza del anonimato, la fuerza de vida que somos, rechaza los modelos antiguos identitarios y sectoriales. Asimismo cualquier intento de recuperar nuestra fuerza mediante la forma partido está abocado necesariamente al fracaso. La fuerza del anonimato nunca podrá ser encerrada en una urna.

12) Desbordar la plaza no es una metáfora. Consiste en infiltrarse dentro de la sociedad como un virus, actuar como partisanos que sabotean la realidad durante la noche. Pero tenemos que volver intermitentemente a la plaza y esforzarnos por mantener en ella un rastro de nuestro desafío. La plaza tomada debe seguir siendo una referencia política, y a la vez, la mejor base de operaciones de la que partir para proseguir esta guerra de guerrillas. Infiltrarse en la sociedad implica, en definitiva, un cuestionamiento radical de todo lo que se impone con la fuerza de la obviedad. Para que esta lucha sea efectiva tenemos que dotarnos de una estrategia de objetivos y de modos adecuados de actuación. El grito de rabia y de esperanza que ha resonado en las plazas tiene que organizarse políticamente, de lo contrario se perderá en la oscuridad. Y de nuevo el silencio entrará en nuestro corazón.

13) Cuando la vida es el campo de batalla se vienen abajo los distintos frentes de lucha y es más fácil que nunca crear una estrategia de objetivos. La estrategia de objetivos que proponemos podría empezar con: a) 1000 euros para cada persona por el solo hecho de formar parte de la sociedad y dada la riqueza ya acumulada. b) No más desahucios y retorno de los expulsados. Posibilidad de devolver la vivienda al banco y no seguir pagando la hipoteca. c) No a la ley Sinde. Contra la privatización de la red. La estrategia de objetivos se inscribe y tiene sentido solo en el interior del movimiento que deslegitima el Estado de los Partidos. No se trata por tanto de unos puntos mínimos que unos portavoces negocian.

14) Una estrategia de objetivos requiere la acción directa para poder imponerse. En nuestra época, sin embargo, su culminación no puede pensarse bajo el modelo de la huelga general clásica. Por un lado, la fábrica ha perdido toda centralidad política en la medida que se diseminaba por el territorio; por otro lado, en ella existe miedo y los sindicatos históricos saben gestionarlo. De la misma manera que con la toma de plaza se inventó un modo de lucha inesperado, la propia acción directa tiene que ser pensada de nuevo. La transformación social, económica y política que ha tenido lugar en los últimas décadas – la sociedad entera se ha convertido en productiva - juega a nuestro favor ya que extiende la vulnerabilidad a todo el territorio. Por esa razón la acción directa tiene que ser sobre todo interrupción de los flujos de mercancías, energía, e información, que atraviesan y organizan la realidad.

15) El gesto radical de tomar la plaza que se ha plasmado en tantas ciudades debe seguir vaciando las instituciones de poder pero tiene que prolongarse en un bloqueo real y efectivo de este sistema de opresión. No es algo imposible. Somos nosotros mismos viviendo quienes sostenemos esta máquina infernal y corrupta en fuga hacia adelante. Si verdaderamente estamos indignados tenemos que hacer de nuestra vida un acto de sabotaje y entonces todo se vendrá abajo. Todo se vendrá abajo como un castillo de naipes y quizás descubramos una playa en Puerta del Sol. Todavía no sabemos qué sorpresas puede depararnos el mundo que estamos empezando a construir.


Santiago López Petit
www.espaienblanc.net

miércoles, junio 01, 2011

carta egipcia a la acampada de sol

No puedo evitar escribir, horas antes de partir nuevamente a El Cairo. El avión que me trajo aterrizó en Madrid el 14-M. Durante casi dos semanas de permanencia en Madrid, he recorrido decenas de asambleas y mi vida entera se ha visto interrogada por los más hondos misterios del tiempo. Como nieto de españoles nada de que lo aquí sucede me es ajeno. Como activista de la Plaza Tahrir, estar en medio del movimiento 15 de mayo, en Sol, me hace comprender algo más sobre los modos de comunicación que los acontecimientos guardan, invisibles, entre sí.

Temo ahora que se disuelva el efecto mágico que hasta aquí me acompaña y un sentimiento de angustia me pide que me quede en Madrid. Por eso he decidido hablar en el último minuto, quizás como modo de torcer mi destino (el de irme). Hablo, escribo, para decir(me) -sobre todo- que partir no es abandonar. Que partir, sobre todo en este caso, es un modo de seguir el movimiento de la vida, que ahora me devuelve a Egipto. Pero con una palabra, un pensamiento y una piel nueva, que he aprendido y adquirido en este viaje. No vuelvo a casa igual de lo que era, Sol ha afectado mi manera de vivir y pensar Egipto.

Espero con todo mi corazón que la asamblea de Sol sepa resolver la misma angustia que me atrapa a mí mismo frente a la partida. Las últimas asambleas me hicieron reflexionar en este paralelo entre mi viaje y el viaje de Sol. Sol no está ante el desafío de dejar la plaza o de levantar la acampada, sino ante el desafío de fundar un movimiento nuevo. Sol es el nombre de nuestra metamorfosis y ahora toca llevar esa potencia de transformación a cada barrio, universidad, centro de trabajo y a cada grupo familiar y de amigxs.

Ya lo hicimos una vez: entre la manifestación del 15 y la acampada dimos un gran salto. Los primeros acampados cuentan que los comienzos en Sol fueron muy precarios y vacilantes. El éxito no estaba asegurado, pero ellos confiaron y actuaron, sin tenerlas todas consigo. Nuestro punto de partida tiene ahora más fuerza. Mañana o dentro de diez días, eso yo no lo sé, pero pienso que nuestro reto es repetir aquel gesto y actualizar de nuevo el movimiento, refundarlo.

Agradezco a Plaza Tahrir lo mismo que a la acampada de Sol: su potencia de transformación, su poder de darnos la ocasión, la fuerza y la lucidez para empezar este movimiento. Y agradezco también a la angustia del momento por permitirnos pensar que el movimiento depende de nuestra capacidad de hacer algo con ese regalo. Evitar la trampa de la permanencia y la quietud, y asumir que el movimiento nos llevará siempre a otros lugares. Lo mejor que puede hacer Sol por el resto de acampadas es mostrar cómo la energía puede transformarse, extenderse y complejizarse sin extinguirse. Todos debemos partir, y llevar el cambio con nosotros. Sin miedo.

Ra/món Moverak